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APARICIONES DE JESÚS Y MARÍA EN EL ESCORIAL

MENSAJES 1981 - 1982, TOMADOS DEL PRIMER LIBRO:

¿CONTINÚA DIOS MANIFESTÁNDOSE A LOS HUMILDES?

NOTA HISTORICA DE AMPARO CUEVAS

Nace en la provincia de Albacete el 13 - 3 - 31. Casada. Siete hijos. Reside en San Lorenzo de El Escorial. Apenas sabe leer y escribir. Gravemente enferma de corazón, sanó en una peregrinación a Lourdes. Su marido, de poca salud, cultiva un huerto y es portero suplente en la casa donde Amparo trabaja de asistenta.

Criada en suma pobreza, sacrificio y duro trabajo, desde niña, sin saber rezar, ha invocado filialmente a la Stma. Virgen. Siempre ha sentido tierno amor compasivo hacia el prójimo necesitado. Afirma ella que, aunque suponía ha de haber un Ser Supremo, vivía despreocupada de sus deberes religiosos que no practicaba. Pero, a mediados de noviembre de 1.980, oye una voz que le dice: "reza por la paz del mundo y por la conversión dc los pecadores. Amaos los unos a los otros. Vas a recibir pruebas de dolor". Efectivamcnte, comienza a sangrar por la frente y las manos sintiendo agudos dolores y clama: "Pero ¿qué es esto?". Se le muestra el Señor clavado en la cruz y le dice: "Hija mía, esto es la Pasión de Cristo. La tienes que pasar entera". Dice Amparo: "Yo no lo resisto". Le arguye Él: "Si tú en unos segundos no lo resistes, ¿cuánto pasaría Yo, horas enteras en una cruz, muriendo por los mismos que me estaban crucificando? Puedes salvar muchas almas con tus dolores". Le pregunta Jesús si acepta, y ella responde: "Con vuestra ayuda, Señor, lo soportaré".

Desde este momento Amparo es otra: al mismo tiempo que intensifica ejemplarmente su vida espiritual, se multiplican en ella tan raros como extraordinarios fenómenos: sangraciones por la frente, ojos, boca, un hombro, espalda, costado, manos, rodillas, pies; unas veces con llagas visibles, otras con sangre sin llagas y otras sin llagas y sin sangre, pero con el correspondiente agudo dolor, según la escena de la pasión que contempla. Se le ha visto en relieve un corazón en el centro del pecho, sangrante atravesado por una espada en figura.- Apariciones del Señor, de la Virgen y de ángeles.- Intenso aroma como de rosas percibido de lejos y como a oleadas.- Idioma desconocido.- Bilocación.- Repetidos mensajes.- Profecías.- Multiplicación de alimentos.- Signos en el cielo.- Numerosas conversiones.- Levitación.- Comunión mística.- Inexplicable grabación de cintas magnetofónicas.- Curación de ajenas dolencias tomándolas en sí misma, etc. Varios de estos fenómenos son muy recicntes.

Parece que el Señor permite al "Poder de las tinieblas" actuar contra ella, ya por el mismo diablo, ya por quienes la insultan, se burlan de ella y de estas cosas, y la calumnian con palabras por ella oídas o por escritos. Pero también parece que el Señor le tiene anunciado todo esto y le da paciencia para soportarlo.

CONTENIDO DE LOS MENSAJES RECIBIDOS POR AMPARO:

Desde su conversión, Amparo considera su ideal preferente ayudar a Jesús a salvar almas. Es lo que entiende que le pide el Señor con tan variados carismas. Así lo expresa sus mensajes recibidos en éxtasis frecuentemente muy dolorosos. Veamos el principal contenido de tales mensajes.

El Señor y la Virgen instan a los hombres a convertirse; de no hacerlo, vendrá un gran castigo. - Se quejan de los pecados de blasfemia, impureza, incredulidad, hipocresía, ingratitud, difusión de doctrinas falsas, incumplimiento de votos religiosos, desamor al prójimo. - En algunos sacerdotes: vida impura, abandono de la oración y del vestido distintivo.- Recepción sacrílega de la sagrada Eucaristía; no se cree en la presencia real; olvido del Sagrario.- No hay agradecimiento ni compasión para el Corazón de Jesús al que se rechaza.- Ofensas a la Stma. Virgen.

Se inculcan la Confesión sacramental y la dirección espiritual.- Se pondera el poder inpetratorio del santo Rosario cuya devota recitación diaria se recomienda.- La Virgen promete asistir en la muerte a quienes lo rezan diariamente y comulgan los primeros sábados.- Aconseja algo de meditación sobre cada misterio.- Se piden sacrificios para que se salve el mayor número posible de almas.- El dolor es camino ordinario para el cielo.- Comunión los primeros viernes y sábados y también diaria.- Se inculcan repetidamente la humildad y la obediencia.

Se insiste en la necesidad y el poder de la oración.- Orar por los que no oran y hacer penitencia por los que no la hacen.- Pedir mucho por España, especialmente por el País Vasco y por todo el mundo.-- Acudir al Padre Eterno. La Virgen nos protegerá siempre.-- Pedir por la conversión de Rusia y por el Papa que va a sufrir mucho.- Oración especial por los sacerdotes.- Rezar por los pecadores y los incrédulos.

Ha tenido visiones del cielo y del infierno.- Vida eterna feliz sobre los astros.- La Virgen Dolorosa está siempre pidiendo misericordia por nosotros. Dice la Virgen que se ha manifestado en varios lugares de España, pero que no creen en Ella. Con sus lágrimas está deteniendo el castigo que provocan nuestros pecados.- No hacemos caso de sus avisos.- El Señor y la Virgen dan sus mensajes valiéndose de los más incultos y humildes para que se vea que no son falsos, que son de Dios.- A mediados de junio de 1.981 la Virgen Dolorosa, sobre la copa de un fresno, junto a la fuente, en Prado Nuevo, le ha dicho:

"Soy la Virgen Dolorosa. Quiero que se construya en este lugar una capilla en honor de mi nombre. Que se venga a meditar la pasión de mi Hijo que está completamente olvidada. Si se hace lo que Yo digo, habrá curaciones: este agua curará... Haced penitencia, haced oración."

"El castigo está muy próximo. Será el juicio de las naciones, el día del Creador. Si no hacemos caso de la Virgen, no habrá trabajo, habrá muchas miserias, sobre todo en España. Los que están en gracia de Dios, que no teman no les afectará en nada el castigo que enviará el Señor".- "Di a todos que procuren hacer apostolado en cualquier parte del mundo; que necesitan muchas almas el mensaje de su Madre celestial".- "Haced, hijos míos, haced muchos sacrificios por los pecadores. Muchos están en el infierno porque no han tenido quien rece por ellos".- "Haced caso. Mandad mis mensajes por todo el mundo".- "Sé humilde. Sin humildad no se ganan almas".- "Muchos creen que esto tuyo es obra de Satanás. No lo creas, hija mía, Satanás destruye, no construye".- "Para darles las moradas celestiales a las almas su Padre misericordioso está esperando que se conviertan".- "Me están crucificando diariamente por su falta de amor a los demás. Por su impiedad, Dios va a castigar sin piedad".- "Llamo a los que han sido humillados, calumniados por mi causa. Hijos míos, estoy en vosotros ¿a quién podéis tener miedo?".-"Tenéis que ser fuertes. Date cuenta, hija mía, de que Yo estoy con todos los que tienen buena voluntad. Y, estando Yo, nada temáis".- "Reparemos ¡pobres almas, qué pena me dan! ".- "Estoy día y noche en el Sagrario por todos. Me encuentro. allí presente como el mejor de los padres, como el amigo más fiel, con un amor inmenso ¡Pobres pecadores! No merecen estos sacrificios tuyos, míos y los de tantas almas escogidas para su salvación. Tú, hija mía, no te alejes de Mí. Te espero día y noche, Dame consuelo. Abandónate en Mí y diles a todos que los espero, que quiero salvarlos a todos con mi Corazón. Que visiten a su Prisionero".- "Sé humilde. No te abandones. Haz penitencia por los pobres pecadores. Adiós, hija mía, te doy mi santa Bendición."

¿CONTINUA DIOS MANIFESTANDOSE A LOS HUMILDES?

En la festividad de Santa Cecilia, en Noviembre de 1.980, en San Lorenzo de El Escorial, parece que el Señor se manifiesta a una señora de condición y situación humilde, cuyo nombre es Amparo, por medio de la palabra y signos exteriores; ella acepta con resignación sufrir la Pasión de Jesucristo, sufriendo periódica y principalmente los viernes, los estigmas durante unas horas, y después se cierran las heridas sin dejar huellas ni cicatriz alguna, recibiendo en aquella fecha este significativo y literal mensaje:

"EL QUE TEME A DIOS TENDRA SU RECOMPENSA EN EL CIELO. EL QUE LE DESPRECIA Y LE BLASFEMA NO ENTRARÁ EN EL REINO DE LOS CIELOS".

"Dios siembra la semilla en los corazones, pero sucede que la mayoría de los corazones, llenos de abrojos, no dejan crecer la semilla; más les valiera no haber nacido, porque a ellos les estoy dando muchas oportunidades de salvarse. Cuando llegue el momento terrible no habrá lamentos, no tendré oídos para escucharlos; el tiempo está muy cerca, no cerréis vuestros oídos; dichosos los que se arrepientan, pues ellos podrán entrar en el Reino de Dios; porque Dios lo puede todo, y en un segundo puede arrojar al fondo del Infierno al blasfemo, al impuro, al incrédulo, a los hipócritas. . . Yo estoy dando pruebas para que se salven, que pidan a Dios, que es su Padre Celestial. Yo dí mi vida para redimirlos a todos y que no sean tan ingratos. Diles que Dios con su gran poder puede iluminar la Tierra y hacer arder en ella a toda la gente impura, blasfema, sacrílega. . . Diles que Dios persigue a aquellos que publiquen doctrinas falsas. Diles que practiquen la Doctrina Cristiana, y que el sacerdote o religioso que haga votos de pobreza, de castidad y de obediencia, cumpla con esos votos y, si no, luego vendré YO y rendirán cuentas".

El Señor continuó diciéndole: "Hija mía, reza mucho por la paz de España y de todo el mundo, haz muchos sacrificios y pide a todos que lo hagan; pide que no ultrajen el Divino Corazón de Jesús y que pidan por intercesión de mi divina y purísima Madre, que tiene el Corazón traspasado de dolor por tantas ofensas hechas a su Hijo".

Que recen todos los días el santo Rosario por la paz del mundo y que hagan muchos sacrificios. Esto me lo ha repetido mucho.

La vidente nos relata: El día 1 de Mayo de 1.981 vi a la Virgen. Estaba rezando y pidiendo a su Hijo que tuviera misericordia de todos los pecadores, que les diera más oportunidades, que son "mis hijos", y los quiero a todos con todo MI CORAZON.

Volví a ver a la Virgen por la noche, estaba muy triste y le caían dos lágrimas por las mejillas. Estaba hincada de rodillas con un manto negro, con una capucha por la cabeza, me miró muy triste, tenía una vela en cada mano y estaba pidiendo al Señor por la paz del mundo.

Tiene una cara bellísima y aparenta unos diecinueve o veinte años. Y me ha dicho: "Hija mía no dejéis de rezar el santo Rosario, diles que si no me escuchan habrá muchas muertes y la Iglesia irá decayendo y no habrá trabajo y habrá muchas miserias, sobre todo en España". Y me ha dicho: "Hija mía el santo Rosario rezado con devoción tiene mucho poder, os pido muy poquito, que recéis, que con vuestra oración y penitencia nos ayudaréis a mi Hijo y a M í a salvar muchas almas que están errantes, esperando que alguien las salve.

Yo me he manifestado en muchos sitios, pero están vacíos y no quieren saber nada y si no me escuchan, en España habrá otra guerra y la Iglesia espaola padecerá.

Rezad mucho y haced mucha penitencia para que todos os salvéis. Os quiero a todos porque todos sois hijos míos; hay que ser más constantes en recibir la Sagrada Eucaristía; es muy importante comulgar los primeros viernes de mes con mucha devoción y pedir para que todos los sacerdotes sean buenos católicos y con sus buenos ejemplos el Espíritu Santo los ilumine para servir a Dios y amar al prójimo, y que colaboren en salvar almas."

Me ha repetido: "Haced oración y diles que hagan mucho sacrificio, que cuanto más sufráis y más sacrificios hagáis más os amo; porque así me ayudáis a sufrir y a pedir por tantos pecadores que tanto lo necesitan."

10 DE MAYO DE 1.981

Me ha dicho la Virgen:

"Hija mía, diles a todos mis hijos que están cumpliendo muy bien con el mensaje que les he dado de rezar el santo Rosario, pero que se tienen que acercar más a la Eucaristía, que muchos de ellos no lo han cumplido, que comulguen los primeros viernes de mes, que todos los que comulguen en este día pidan por la Iglesia Católica para que todos los cristianos estén más unidos."

El pecado de impureza ofende mucho al Señor, que seamos muy humildes, que la soberbia cierra las puertas del Cielo, que sigamos perseverando, que está muy contenta con nosotros, que pidamos por los sacerdotes para que sean buenos hijos de Dios; y se ha despedido de mí diciendo:

"ACERCAOS MAS A LA EUCARISTIA, SED CONSTANTES EN RECIBIR EL CUERPO DE JESUS, PEDID POR LA PAZ DE ESPAÑA ESPECIALMENTE POR EL PAIS VASCO".

18 DE JUNIO DE 1.981 (DIA DE CORPUS CHRISTI)

El día de CORPUS CHRISTI, pasamos el día en la huerta, mi esposo, algunos de mis hijos y un amigo nuestro que se llama Marcos; a última hora se marcharon los pequeños quedando sólo mi esposo, mi hijo Pedro, Marcos y yo. Como eran ya cerca de las 11 de la noche y este día todav ía no habíamos rezado el santo Rosario, nos pusimos a rezarlo.

En el primer misterio mi esposo, se fijó en la pradera que cae enfrente de la huerta, pues había un fuerte resplandor. Miramos todos y vimos que la luna estaba en el suelo iluminando todo de un color anaranjado y amarillo, pero de pronto se formó en el centro del resplandor una enorme Cruz.

Seguimos mirando y vimos que en lugar de la Cruz se ponía un conjunto de muchas velas elevándose unas sobre otras y en lo más alto había una muy gruesa que iluminaba mucho, en el lado izquierdo de las velas vimos la forma de una persona con una túnica blanca pero sin cuerpo. Todo esto permaneció mientras rezamos el santo Rosario, cuando terminamos todo esto desapareció.

19 DE JUNIO DE 1.981

Estaba yo trabajando cuando hizo su presencia el Arcángel San Gabriel y me explicó el significado de esta visión.

La Cruz significa: Que todos los cristianos permanezcan unidos y no escuchen doctrinas que no sean la Católica.

Las luces significan: El aviso que habrá en el Cielo antes de mandar el Señor el castigo que tiene preparado, para todos los que no han querido hacer caso a todos los avisos del Cielo.

La luna en el suelo significa: Que se estrellarán los astros contra la Tierra.

La iluminación de la pradera significa: Que se iluminará la Tierra en todo el mundo y los que no estén con el Señor no podrán resistir ese resplandor inmenso y morirán.

Las velas y la túnica blanca significan: Que Jesús estará en ese instante resplandeciente con todos los que estén llenos de Dios y de su santísima Madre, esto será la segunda venida de Jesucristo a la Tierra.

4 DE JULIO DE 1.981

Estando en la pradera rezando el santo Rosario, hizo su presencia la santísima Virgen pura, dolorosa, sobre el árbol en el que se me apareció por primera vez.

Estaba llorando como nunca la había visto hacerlo antes, tenía cinco ángeles niños a cada lado y los pies de la Virgen estaban sobre un animal horroroso, parecido a un dragón.

La santísima Virgen me dijo que lloraba por tantas ofensas y blasfemias que se cometían contra Ella, además me dijo quienes eran algunas de esas personas, y yo a algunas de ellas les dije que no volvieran a blasfemar contra Ella.

Yo no pude resistir más ver el dolor tan profundo de la santísima Virgen y también lloré.

6 DE JULIO DE 1.981

El Señor me ha dicho:

"La humanidad no quiere escuchar las palabras de mi santísima y pura Madre; Ella se ha manifestado en muchos lugares de España, pero no creen en Ella. Mi Madre sufre mucho por todos; está triste, llora por todos los pecadores y siempre está pidiéndome que tenga piedad de todos, pero Yo le he contestado: "¿Y de Tí, Madre mía, quién tiene piedad? Te están constantemente blasfemando, calumniando, despreciándote." Mi santa Madre con ese manto de dolor quiere redimiros a todos, a cambio de sus lágrimas y de sus dolores. Yo no puedo ver sufrir así a mi Madre; por eso voy a ser Yo el que va a mandar el castigo a toda la humanidad tan desagradecida; pero diles que todos los que crean, que no tengan miedo, que no les afectará nada; diles que perseveren en la oración y que se acerquen a la Eucaristía que allí estaré Yo para ayudarles a perseverar y darles fuerzas para querer mucho a esa Madre tan buena.

Os pido que no la hagáis sufrir. Creed en Ella, que Ella os abrirá las puertas del Cielo, y que se quite ese manto de Dolorosa y se ponga el manto blanco. Con vuestra oración, vuestra penitencia pedid mucho por los que no creen, que el tiempo del castigo está muy cerca; los tiempos son muy graves. Diles a todos que recen mucho el santo Rosario para que se aplaque la ira de Dios Padre. Los que estén con Dios y la santísima Virgen que no tengan miedo, pero para los que no quieran estar en gracia de Dios será espantoso.

EL DIA 28 DE JULIO DE 1.981 RECIBI ESTE MENSAJ E

La santísima Virgen me ha dicho que sigue muy triste y me dijo también: "Hija mía, diles a todos que si no escuchan lo que les digo, en el mundo habrá un castigo como jamás se ha visto y antes que en ningún sitio será en España. Diles que se acerquen a la Eucaristía, que recen el santo Rosario todos los días con mucha devoción; que comulguen los primeros viernes de mes, que todos los que lo hagan con devoción se salvarán. Pedid por los sacerdotes y religiosos; que mi Hijo lleva una cruz muy pesada por todos los que no cumplen con Dios; ayudadle a descargarse esa cruz que lleva constantemente. Pedid por los incrédulos; el castigo está muy cerca; diles que me escuchen, que quiero que se salven todos; que a todos los quiero y mi Corazón sangra de dolor por todos. Haced penitencia y oración."

8 DE SEPTIEMBRE DE 1.981

La Santísima Virgen me ha dicho:

"Hija mía, pide a todos que recen mucho por mi amado hijo el Papa Juan Pablo II, y por la paz de España. Como no cambie España, será castigada.

Da este mensaje cuanto antes para que se llame al orden a todos los culpables, para que todos se arrepientan antes de que llegue la hora del castigo.

Diles que estén preparados, que Yo vendré a por mis escogidos; y el enemigo vendrá a por los suyos. Ese día cercano estaré con mi Hijo, y mis ángeles. Hija mía, ofrece esos dolores de las llagas, para que se salven muchas almas. Une tus dolores a los míos para salvar el mundo."

La he besado los pies y me ha bendecido.

MENSAJE DEL DIA 25 DE SEPTIEMBRE DE 1.981 (Extasis presenciado por varias personas)

HABLA EL SEÑOR:

"Anuncia, hija mía, que soy como el padre del hijo pródigo, que todo el que venga a M í estará salvado, que Yo estoy esperando con los brazos abiertos. Estoy muy triste. Diles que las trompetas están a punto de sonar. iPobre del que no esté preparado cuando oiga estos sonidos!

En 1983 aumentarán los castigos: Habrá grandes terremotos, grandes sequías, enfermedades que causarán la muerte. Rezad, hijos míos y poneos a bien con Dios, con la oración se puede calmar la justa y divina ira de Dios Padre. Tú, hija mía, vas a sufrir mucho, pero también sufrí Yo por todos vosotros; es importante sufrir; sufriendo se alcanza el reino de Dios. Di lo que Yo decía: Padre, hágase tu voluntad y no la mía. La voluntad de mi Padre era que derramara hasta la última gota de mi sangre, y la derramé por todos vosotros.

La tercera morada se llamará Belén. Antes de llegar a esta morada hay que coger la cruz aunque sea pesada; Yo os ayudaré a Ilevarla. Hija mía, no nos defraudes. Yo vendré a por los escogidos. Te repito; no nos defraudes, lucha contra el enemigo. Yo soy el Alfa y Omega, el que crea en Mí tendrá el reino de los cielos. Llevo una cruz a cuestas para que Dios Padre derrame su divina misericordia sobre toda la humanidad.

(Aquí el Señor da a Amparo una fecha. . .)

Te repito: diles a todos que vengan a Mí, que soy como el padre del hijo pródigo. Sufre, hija mía. Adiós, cumple con la misión que te he encomendado".

25 DE SEPTIEMBRE DE 1.981 - HABLA LA SANTISIMA VIRGEN:

"No hagas caso de los avisos terrenos, hija mía, pueden confundirte. Haz caso a tu director espiritual. Hija mía, sigue con el rebaño de mi Hijo, lucha contra el enemigo; mi Hijo está muy contento, has devuelto muchas ovejas al rebaño. Sufre, hija mía, extiende los brazos como mi Hijo los extendió en la cruz para salvar a la humanidad. Sigue luchando, tu camino es el de! sufrimiento. Los escogidos, hija mía, volverán al Eden del Paraíso. Yo vendré con mi Hijo a por los escogidos. Coge esa cruz, hija mía, póntela sobre la espalda y sigue a mi Hijo, como Yo le seguí hasta la cruz con mi Corazón traspasado de dolor y con mi Hijo sufriendo para salvar a la humanidad: mientras tanto la mayor parte de la humanidad, de fiesta. ¡Qué ingratos! en el abismo del infierno mi Hijo no tendrá compasión de ellos.

Los escogidos se verán en el Paraíso del amor y la felicidad. Mis ángeles lucharán contra el enemigo, será una gran guerra en el aire. La lucha está cerca. Mi Corazón estará traspasado de ver cómo a muchos de mis hijos se los llevan al fondo del abismo, pero ya no puedo más, no puedo sujetar el brazo de mi Hijo. Muchos morirán a manos del enemigo, el reinado del enemigo no durará mucho.

Lucharán los hijos con los padres, las nueras con las suegras y hermanos contra hermanos. Morirán muchos inocentes. Yo los esperaré en mi morada. Las moradas están preparadas para los escogidos. Los calabozos del infierno también están preparados. La lucha os parecerá muy larga; entonces el enemigo será vencedor. Habrá tres días de oscuridad; el Sol se oscurecerá y la Luna dará una luz muy tenue. Los verdaderos hijos de Dios seguirán con la oración y no olvidándose de Dios; serán días terribles. En esos momentos se conocerán los verdaderos imitadores de Cristo. No desenvainéis vuestra espada. Pensad que Dios dice: Quien a hierro mata a hierro muere. Oración es lo que pido, con la oración os salvaréis.

La cuarta morada está preparada para la lucha, en esos momentos Elias y Henoc harán su presencia y harán grandes prodigios para que los enemigos de mi Hijo se arrepientan y vuelvan a Dios.

Hija mía, hay que sembrar para recoger, cuando te presentes ante mi Hijo no vayas con las manos vacías, alarga los brazos, que Yo estaré allí para recogerte. Las almas necesitan mucho, no os dejéis vencer por el enemigo que lo tenéis muy cerca. A mi Hijo se le conocerá por la cruz que llevan las naves celestiales. Cuando esto vaya a suceder los niños verán y los ancianos soñarán.

Os hago un llamamiento, hijos míos, coged la cruz y seguid a mi Hijo, que mi Hijo está muy cansado, ayudadle a descargarse la cruz. Sed constantes en la oración y haced sacrificios. Elias y Henoc, testigos de Jesús serán muy eficaces para la conversión de la humanidad; serán dados muerte y después de acontecida esta muerte, habrá un gran milagro, hija mía, eso está escrito: el que tenga ojos que vea y el que tenga oídos que oiga. El que tenga sed que acuda a mi Hijo que El es la fuente de la Vida. El que esté cargado que acuda a mi Hijo, que El lo descargará. Venid a mi Hijo que El os llevará a la morada de la vida. En esa morada está escrito: "EL QUE COME MI CARNE Y BEBE MI SANGRE SERA SALVADO". Esa vida será eterna.

Hay muchos sacerdotes que están constantemente ofendiendo a mi Hijo. Hija mía, coge esta cruz y sigue a mi Hijo. Con la cruz alcanzaréis el cielo, hijos míos. Tú, hija mía, estás sembrando el camino de mi Hijo de rosas. Tú has vuelto a muchas ovejas a su rebaño, estaban perdidas.

El castigo será el día... Las moradas de mi Hijo están casi vacías, las del enemigo están llenas.

Avisa a todos que mi Hijo está sediento de almas que vayan a El, que all í estará esperando como esperó en el pozo de Jacob, para convertirlos a todos.

Procurad estar todos a la derecha del Padre, todo el que esté a la izquierda irá al fondo del abismo. No hagas caso de los avisos terrenos, que no te confundan, haz caso de los avisos del cielo. ¡Qué tristeza siente el Padre de ver que se condenan tantas almas! Pero tú, hija mía, estás haciendo una misión muy importante. ¡Cuántas ovejas descarriadas han vuelto al rebaño de Jesús! Sigue sembrando rosas en el camino de mi Hijo, mi Hijo está muy contento porque le estás quitando muchas espinas, estás uniendo su rebaño disperso.

2 DE OCTUBRE DE 1.981 - HABLA LA SANTISIMA VIRGEN:

"Mira, hija mía, cómo está mi Corazón, está traspasado de dolor. Mira, cómo sangra por todos mis hijos; por todos, sin distinción de razas. Pedid mucho por la conversión de Rusia; Rusia es el azote de la humanidad; pedid que se convierta.

Diles a todos, hija mía, que el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre acompañado de sus ángeles y retribuirá a cada uno según sus obras. Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del Hombre y todos los pueblos de la tierra se darán golpes de pecho y verán al Hijo del Hombre venir sobre las nubes del cielo con su gran poder y su gran Majestad.

Hija mía, sufre, sufre que Yo también sufro por todos vosotros. Rezad mucho, hijos míos, haced mucha penitencia, es de la única forma que se llega a mi Hijo. Hija mía, diles a todos que no dejen de rezar el santo Rosario. El santo Rosario rezado con devoción tiene una gran fuerza; hija, díselo a todos. Diles que procuren estar arriba y buscar las cosas de arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios. Hija, no hagas caso de nadie, te verás muy sola, muy triste, no nos defraudes, ni a mi Hijo ni a Mí; no nos defraudes, hija mía, date cuenta de que el enemigo está rodeando todo esto y no sabe por donde atacar.

Esos dolores tan terribles los pasa mi Hijo por toda la humanidad; la humanidad está vacía; no hacen caso de los mensajes de su Madre que tanto sufre por ellos; eso que te pasa a ti, hija mía, les ha pasado a muchas almas, han sido perseguidas por los mismos miembros de la Iglesia.

Si alguno os dice que Cristo está aquí, entre vosotros, no le hagáis caso, son cristos falsos que quieren confundir la doctrina de mi Hijo y quieren confundiros a todos para apoderarse de las almas. Tened cuidado, hijos míos, no vayáis a confundiros con los falsos profetas, los escogidos que no se confundan bajo ningún error.

Daos cuenta, hijos m íos, de que Satanás está a ver si puede conseguir la perdición de las almas; que está metido en la Iglesia -más confusión que esa. . .-; que Satanás se ha apoderado de muchos de mis hijos, de muchos hijos míos predilectos de mi Hijo. Sí, hija mía, no hagas caso de los avisos terrenos; ya te lo he dicho en otras ocasiones; escucha los avisos celestiales; los avisos celestiales no se confundirán con los avisos del enemigo, pues el enemigo jamás dirá que se hagan buenas obras.

Rezad mucho, hijos míos, daos cuenta de que no vale la pena nada de lo de la tierra; que mi Hijo os construirá una casa en el Cielo para toda una eternidad. Hijos míos, vale la pena sufrir; pedid por todos los pecadores, hijos míos.

Diles que comulguen los primeros sábados de mes en honor de mi Corazón que está traspasado de espinas por los dolores que me causan tantos pecadores y tantas blasfemias que están profiriendo constantemente contra mi Hijo y contra Mí. Diles a los que viven todo esto que ellos también tendrán muchas pruebas; los calumniarán por muchos motivos; que estén alerta. Muchos han recibido la gracia de ver algunos de estos prodigios; que luchen hasta el final; que no se dejen engañar por nadie.

Hija mía, nosotros te ayudaremos en la Cruz; sufre por todos los pecadores; diles que hagan una visita al Sagrario, que mi Hijo se encuentra muy triste esperando la visita de todos ellos; que no se acuerdan de nosotros y nosotros estamos constantemente pensando en todos. Diles, hija mía, que el tiempo se aproxima, que está muy cerca; que no hacen caso de mis avisos; que algunos no tendrán tiempo de arrepentirse y se condenarán.

Adiós, hija mía, sé fuerte como mi Hijo lo fue hasta el último instante. Adiós hija mía."

14 DE OCTUBRE DE 1.981

Me ha dicho la santísima Virgen:

"Rezad el Rosario con mucha devoción todos los días, meditad un ratito después de cada misterio, ofrecerlo por la paz del mundo, principalmente por la paz de España, porque España está a punto de ser castigada. Yo soy la Virgen de los Dolores, diles a todos, también a los sacerdotes, que deseo en este lugar una Capilla en mi honor, para que vengan de cualquier parte del mundo a compartir conmigo estos dolores que estoy padeciendo por toda la humanidad.

Que vengan a esta Capilla a meditar la pasión de mi Hijo. Diles a todos que se acerquen a la Eucaristía, que todos los que comulguen los primeros sábados de mes en honor a mi Corazón, les estaré muy agradecida, y les compensará mi Hijo en la hora de la muerte. Os pido hijos míos, que receis mucho, que mi Hijo está esperando vuestras oraciones. Rezad, hijos míos, mucho, porque muchas almas están condenadas porque no ha habido nadie que haya rezado por ellas. Rezad mucho, hijos míos, pedid por la intención de que no haya guerra, que el mundo está muy mal: sólo vuestra Madre del Cielo puede ayudaros a todos a vencer en la lucha contra el enemigo. Si se hace todo lo que os pido, se detendrá la ira de Dios Padre. Rezad por el Vicario de Cristo, está en un gran peligro, también rezad por la conversión de Rusia, haced penitencia y visitas al Santísimo. Diles a todos que cuando esté hecha la Capilla se llame "CAPILLA DE NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES". Se ha despedido de mí diciendo: "Cumple mis mensajes, haced oración y penitencia", y haciéndome la señal de la Cruz en mi frente.

16 DE OCTUBRE DE 1.981

HABLA LA SANTISIMA VIRGEN:

"Hija mía, sé como sufres, pero tú sabes cuánto mérito tienen estos dolores; cuántos pecadores se están convirtiendo y acercándose a la sagrada Eucaristía. Diles que sigan cumpliendo, que cumplan con los mandatos de mi Hijo. Diles que Cristo Jesús ha dicho que se reconcilien con Dios todos los días; los que no lo hayan hecho que se confiesen de sus pecados y comulguen los primeros sábados de mes, también los primeros viernes de mes en honor del Corazón de mi Hijo; que todos los que lo hagan, les dará mi Hijo vida eterna y los resucitará en el último día, hija mía.

¡Ay, hija mía, qué dolores tan horribles! Date cuenta de lo que pasó mi Hijo en esa Cruz y lo que Yo pasé al pie de la Cruz, abrazada, destrozada, desgarrándose mi Corazón. Di, hija mía, a cuantos hicieran algún sacrificio, que lo ofrezcan por la salvación de toda la humanidad. Todos los sacrificios tienen valor, todo lo que se ofrezca a mi Hijo Cristo Jesús. Decid cuando hiciéseis algún sacrificio: "Jesús mío, por tu amor, todo te lo ofrezco por la conversión de los pecadores, por la conversión de Rusia y por el Corazón Inmaculado de tu Madre María santísima."

Ofrecedlo, hijos míos, pero que nadie se entere, que lo que haga vuestra mano derecha, que no lo sepa nunca vuestra mano izquierda, hijos míos; que el que quiera salvar su vida, la perderá y el que quiera perder su vida por amor a mi Hijo, la encontrará, por amor a mi Hijo y a Mí. Hija mía, ofrécete a Dios para soportar todos tus sufrimientos, que El te ayude en reparación por los pecadores, por tantas ofensas hechas a mi Hijo y a M í, que somos ofendidos constantemente.

Deseo repetirte, hija mía, ofrécelo todo por la conversión de los pecadores, pero sobre todo, acepta y soporta con humildad los sufrimientos que mi Hijo te envía, ofrécelo hija mía. Mira, date cuenta de que todo el que es hijo heredero de Dios y heredero con Cristo tendrá que padecer con El a fin de que perciba con El su gloria. Es muy importante salvar el alma, el cuerpo no tiene importancia, el cuerpo no vale ni para estiércol en la tierra. No decaigas, pide consejo a tu padre espiritual, que él te dirija, hija mía. Vas a tener muchas contrariedades y vas a sufrir mucho, pero sigue luchando; sigue luchando, que Yo también sigo luchando para poder salvaros a todos.

Hija mía, tienes muchas dudas; crees que son visiones tuyas, que si no estaré realmente presente en el santo Rosario. Te dije en la primera aparición que todos los días estaré presente para dar la santa bendición a todos los que vayan a rezar el santo Rosario, también te dije, hija mía, que muchos de ellos serán escogidos y marcados con una cruz en la frente. Que no te confundan, hija mía, porque Yo estoy allí como Reina gloriosa sobre la tierra, llevando a todos los pueblos la salvación y la paz. No lo dudes, puedes seguir diciéndolo en cada Rosario, todos mis hijos serán bendecidos. Hay muchos que tienen muchas dudas, son tan incrédulos que si no ven la marca del clavo en las manos no creen.

Hija mía, ¡cuánto vas a sufrir!, pero ya sabes lo que dice mi Hijo, que, si para creer tienen que ver, eso no tiene mérito. Dichoso el que cree sin ver; eso sí que tiene mérito muy grande ante mi Hijo. Te sigo insistiendo, hija mía, quiero que continuéis rezando el santo Rosario todos los días, rezad, hijos m íos, haced mucho sacrificio por los pecadores, que muchas almas están en el infierno, porque no han tenido quien rece por ellas, hija mía, y ¡qué horrible es estar en el lago de las llamas!. Hija mía, mira un instante como es: . . . (Aqu í Amparo articula interjecciones e indescriptibles expresiones de horror). No, hija mía, no te horrorices, el que va al fondo de ese lago es porque quiere; porque tiene muchas facilidades de salvarse y no las quiere coger, hija mía. Tú ayuda a todos los pecadores, pero piensa que el que se condena es por su pro- pia voluntad.

Di a todos que procuren hacer apostolado en cualquier parte del mundo; que necesitan muchas almas recibir los mensajes de su Madre Celestial. Hija mía, que recen mucho, que se salven todos, que estoy constantemente dando avisos y no me hacen caso, no quiero que se condenen, pero muchos de ellos, ni aún en el momento del castigo sentirán temor de Dios. Hija mía, ayuda a salvar muchas almas, que muchas ovejas han vuelto a su rebaño, ¡cuántas había descarriadas!, ¡cuántas! y han vuelto al redil de mi Hijo, han vuelto a su rebaño, hija mía.

Adiós, sé humilde, hija mía, es el consejo de cada día, la humildad, adiós, adiós, hija mía."

23 DE OCTUBRE DE 1.981

HABLA EL SEÑOR:

"Llama a Elohim, hija mía, llama a Elohim, tu Padre Celestial, Rey del Universo hija mía, para que te consuele, hija mía; ese mismo sufrimiento lo estoy pasando constantemente Yo por la perversidad de todos los pecadores. Diles que se conviertan, que no cometan más pecados; que se destruirán ellos mismos. Hija mía, Ilámale para que te consuele. Diles a todos que, como no confiesen sus culpas y se arrepientan el Padre Eterno los mandará al lago de azufre para toda la eternidad.

Diles que tienen muy poco tiempo; que se arrepientan; que piensen un poquito en la Pasión de su Hijo; que lo mandó a la tierra para redimirlos a todos del pecado y no quieren pensar en sus culpas. Que están ofendiendo constantemente a Dios; que mediten, que piensen lo que el Hijo de Dios sufrió en la Pasión; cómo le coronaron de espinas; cómo le flagelaron; cómo derramó su última gota de sangre por todos vosotros, hija mía.

Díselo a todos, que no van a tener tiempo de arrepentirse. Que el Padre Eterno va a mandar su ira de un momento a otro; que se arrepientan. Díselo, hija mía, a todos. Que el Hijo de Dios bajará en una nube no tardando mucho y mandará a sus ángeles que sieguen la mies seca de la tierra que no da fruto; que sus escogidos estén preparados; que no hagan caso del enemigo. Sí, hija mía, diles a todos que se conviertan, que el día del juicio bajaré como juez, no como amigo, porque ya les estoy dando oportunidades; que las cojan, que no dejen para mañana lo que puedan hacer hoy; que se den cuenta de que los mil años de la bestia se han cumplido; que Satanás está entre los cuatro ángulos de la tierra, hija mía, para apoderarse de almas para la guerra. Diles a todos que procuren estar el día del juicio apuntados en el libro de la vida. Díselo a todos, que no quiero que se condenen, que mi Madre está sufriendo mucho por todos ellos. No puedo soportar que mi Madre sufra; está constantemente sufriendo, llorando. No se podrían meter en ningún envase las lágrimas que derrama mi Madre diariamente por todos vosotros. Que se arrepientan antes que llegue la hora del castigo, que la lucha será horrible. Díselo a todos, hija mía, luego que no digan que no aviso que se arrepientan, que confiesen sus pecados, que procuren estar a mi derecha el día de mi venida; que será horrible ir con el enemigo, hija mía. Diles a todos que se arrepientan y que pidan perdón al Padre Eterno, que el Padre Eterno está esperándolos a todos.

Adiós, hija mía. Sé fuerte como Yo fui hasta el último momento. No os importe esta lucha, que luego estaréis eternamente en las moradas del Padre Eterno. Adiós, hija."

23 DE OCTUBRE DE 1.981

HABLA LA SANTISIMA VIRGEN:

"Hija mía, aquí me tienes como Madre misericordiosa, para ayudarte a soportar esos sufrimientos tan horribles. Ofréceselos al Padre Eterno, hija mía, por la conversión del mundo entero; ofrece tus dolores, hija mía. Si te desprecian, ofréceselo; si te calumnian, ofréceselo; y sé obediente y humilde, hija mía. Tu obediencia tiene que ser muda, hija mía, para que nadie se entere. Dales el aviso a todos, que se arrepientan; que confiesen sus pecados, que el Padre Eterno está muy enfadado. Diles que tienen que ser mejores de lo que son, que va a venir un gran castigo, para toda la humanidad. Que confiesen sus culpas; que no se dejen engañar por el enemigo; que Satanás quiere apoderarse de toda la tierra; que se está apoderando de gran parte de los componentes de la Iglesia; que está intentando aniquilar la tierra, hija mía. Díselo a todos, que no se dejen engañar de ninguna forma; que se arrepientan. No sabes qué dolores tengo en el Corazón de verte sufrir; pero es preciso. Diles, hija mía, que el castigo será peor que cuarenta terremotos seguidos destruyendo la tierra; que será horrible el castigo y nadie escapará de él, nadie. Todos verán el aviso y verán lo que significa, hija mía.

Estad preparados para no recibir el castigo. Es muy importante estar con Dios. El día que veáis el aviso habrá personas que morirán de miedo, del miedo tan horrible. Procurad estar esa noche rezando ante el Santísimo o en vuestras casas con las puertas cerradas. Hija mía, tendrás que sufrir mucho en este mundo de podredumbre y de maldad. Tendrás muchas pruebas interiores que te daré; pero, al mismo tiempo te ayudaré a soportarlas. Tú, hija mía, has tenido muchas dudas de mis avisos. No lo dudes, no dudes lo que Yo hable por mi boca, hija mía. Ayuda a tantas almas que tanto lo necesitan. Sé fuerte, te lo repito todos los días que te sucede esto.

Tienes que ser humilde; sin humildad no se ganan almas, hija mía. Date cuenta de que el pecado de soberbia es el pecado que conduce a todos los pecados del mundo. Hay que ser humildes. Piensa que mi Hijo escogió por Madre la mujer más humilde de la tierra. La humildad es la base principal de todo, hija mía. Seguid rezando el santo Rosario. También es conveniente que recéis los quince misterios, hija mía. Corre mucha prisa salvar muchas almas; y en cada Rosario se salvan muchas, hija mía. Hay que ayudar a mi Hijo y al Padre Eterno hay que consolarle también. Con vuestras oraciones hay que sujetarle el brazo de su ira. Le estoy pidiendo constantemente que os dé más oportunidades; que se están salvando muchas almas; que detenga el castigo, hija mía. Está muy próximo. Haced mucha penitencia. Rezad el santo Rosario con devoción. Es muy importante rezar todos los días el santo Rosario. Ofrece tus dolores por la conversión de Rusia, hija mía. Rusia destruirá todo. Pedid que se convierta. Cumplid con mis mensajes. Haced caso. Mandad mis mensajes por cualquier parte del mundo, hija mía. Que se lo tomen en serio, que el castigo está muy cerca. Que no quiero que se condenen, adviérteselo a todos, que es horrible hija mía, el dolor que tengo.

Adiós, hija mía, te doy mi santa bendición. Adiós."

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6 DE NOVIEMBRE DE 1.981

HABLA LA SANTISIMA VIRGEN:

"Te voy a dar un mensaje; pero este mensaje va a ser muy corto, hija mía: Los humanos son muy desagradecidos; no quieren saber nada de su Madre. Diles a todos que no vendrán las gracias que necesitan sino cuando se haya satisfecho el deseo mío de hacer una Capilla en el lugar que te he indicado. Díselo a todos, hija mía, que deseo se haga una Capilla para meditar la pasión de mi Hijo; que me escuchen, hija mía, que mi Corazón es víctima del dolor; que no me hacen caso. Díselo también a los sacerdotes; que me escuchen, que sólo pido que se haga oración, que se venga a meditar; que, si hacen lo que Yo pido, estaré entre mis hijos visiblemente en la segunda venida de mi Hijo, Cristo Jesús.

Sí hija mía, no me hacen caso; quiero que me crean, que crean que Yo soy María, María Dolorosa, hija mía. iQué poco caso hacen de mis mensajes! Diles a todos mis hijos que se arrepientan y dejen de escuchar doctrinas que no sean las de mi Hijo; que escuchen la ley del Evangelio de mi Hijo, de los Evangelios de Jesús; que escuchen la palabra de Dios; que la ley del Evangelio es la ley que ha dado mi Hijo a su Iglesia Santa, porque fuera de su Iglesia no habrá salvación. Díselo; que me escuchen, que los quiero a todos.

Y tú, hija mía, no tengas miedo, porque Dios está contigo, y si Dios está contigo, ¿quién estará contra ti? Diles a todos mis hijos que no se acobarden; que vayan donde sea para ver si se cumple la voluntad de su Madre de edificar una Capilla en su honor; que hagan más oración; que se acuerden más durante el día de su Madre que no los olvida ni un instante. Díselo, hija mía.

Adiós, hija, adiós, cumplid mis mensajes; hacedme caso; no os confundan, hijos míos; luchad hasta el final.

Adiós, te doy la santa bendición. Adiós."

13 DE NOVIEMBRE DE 1.981

HABLA EL SEÑOR:

"Sí, hija mía, aquí está tu Padre Celestial como te dije en el primer día de mi aparición. Soy tu Padre Celestial; ya lo sé que sufres mucho, hija mía; fíjate si no voy a saber Yo qué tormentos tan horribles son esos y todo sufrirlo por la humanidad tan desagradecida, hija mía. Ya lo sé que no se merecen nada de esto, hija mía, pero hay que salvarlos, hay que salvarlos a costa de lo que sea, hija mía, óyeme, mi Corazón víctima se cansa de la ingratitud de mis amados hijos. No te hablo de la maldad de los impíos, sino de la malicia de los cristianos.

Voy a relatarte abiertamente la situación del mundo para que comprendas el por qué de mi pasión mística como víctima inmolada por el mundo, como Rey mártir de mi caridad por las almas y como Dios desdeñado de mis criaturas. He empleado toda mi sabiduría, hija mía, en proporcionar todos los medios de adquirir el gozo de mi reino eterno, toda mi ternura en atraerlos, mi bondad y mi misericordia, mis riquezas, mi magnificencia y mi amor; pero no quieren nada, son ingratos. He hecho por todos lo que hubiera hecho por mis propios hijos, hija mía, no se merecen nada. Todo lo que he hecho por ellos, por todos en general, lo he hecho, como lo he hecho con mis elegidos; lo hice por uno y lo hice por todos en general y para todos dí mi ejemplo en el camino de este mundo. Por todos ascendí a los cielos volviendo al seno del Padre y por todos hice el milagro de la consagración de la Eucaristía, para permanecer aqu í con ellos. Para todos estoy, no sólo para unos, encerrado en ese Sacramento día y noche triste, sufriendo. Por todos instituí mi sacerdocio privilegiado y para todos la Iglesia santa con sus auxilios de indefectible virtud y de única esperanza de eternidad. Hija mía, para todos dí mis palabras de salvación y de vida que guarda el santo Evangelio de la ley de la gracia y del amor; y con toda claridad la manifesté en aquellas palabras: "Amaos los unos a los otros." Lo dije en un lenguaje para que todos me entendiesen. Y os dije: "Permaneced todos unidos, permaneced en Mí para que seamos una sola cosa, para que seamos una sola cosa como mi Padre y Yo lo somos." Pero, hija mía, ¿qué han hecho de mi palabra, de mi doctrina, de mis deseos, sino mofa, crímenes y traición?

Mira, hija mía, se formó mi amada Iglesia, se erigió y se extendió mi reino en las almas; pero el eterno enemigo entró en la raza maldita para apoderarse de todos, se apoderó de toda la raza. También vino a poner la división en la familia, la cual surgiendo bandos, comenzó a minarse entre sí.

No me quejo del enemigo ni de sus secuaces, porque todos ellos son malditos; me quejo de los que, siendo míos, han secundado la acción del mal. El enemigo, hija mía, quiere seducir y no sabe cómo.

Acordaos siempre de mis palabras, porque si no os hubiera advertido. . ., pero estoy constantemente advirtiéndoos. Si no os hubiera advertido seríais menos responsables, pero ahora, ¿de qué os excusaréis, hijos míos?, no podéis excusaros.

Está cerca el día postrero, hija mía, y ese día postrero vendré como Juez. ¿Acaso no se lo he dicho a mi Iglesia santa?, ¿no les he socorrido con pastores? No he dejado de derramar milagros por todas partes, de derramar amor; y ellos no han querido recibir con corazón puro todas estas cosas. Claro, todos estos ¿sabes cuáles son?, los ingratos, los desagradecidos.

Hija mía, diles que todavía están a tiempo, que vengan a Mí todos, como les dije en una ocasión: "Venid a Mí todos los que estéis cargados que Yo os ayudaré a descargaros." Venid arrepentidos y contritos, haciendo esfuerzos para superar las tendencias malignas de vuestras pasiones y de las seducciones que el mundo, el demonio y la carne os presentan, como lo hizo Satán un día en el Paraíso con vuestros primeros Padres naturales.

Diles que cuando Yo les invito a que vengan a Mí, es con espíritu de cambiar la mala vida de los vicios, de los pecados, de la incredulidad, de la malicia, de las comodidades refinadas con las que cada día habéis rodeado vuestra vida humana; porque los humanos, precisamente, son los que deben sobrenaturalizar sus acciones imitándome a Mí cuando me hice humano; que busqué desde el primer momento hasta el último de mi vida el sacrificio, la pobreza, la humildad, la incomodidad en todo. Por eso nací una noche de invierno en medio de los hielos y sobre pajas de un pesebre de animales, para ofrecer a mi Padre el sacrificio reparador y propiciatorio de pagar a la Justicia Divina por vuestros pecados, hijos míos. Todos, pues, hija mía, estáis obligados a amarme; que por eso bajé a vosotros haciéndome semejante a vosotros en todos los momentos, menos en el pecado.

Diles a la juventud, hija mía, lo que es el verdadero amor; diles que se acerquen a Mí; que en silencio, con fe en mi presencia en mi Eucaristía, me pidan que les revele el secreto de la felicidad del corazón humano en esta vida y en la eternidad. Hija mía, revélales cuán dichosa te ha hecho a tí mi amor y que no hay amor que haga feliz si no está injertado en mi amor. Sí, hija mía, avísaselo a todos.

Mira, hija mía, hoy satanás está celebrando su fiesta en la profundidad del infierno; lo vas a ver: mira las cavernas cómo están llenas de malditos, de pecadores, de injustos, cómo se rebozan en el fango, son espíritus malignos, hija mía. Piensa que el infierno está lleno de pecadores y que es para toda una eternidad. Hay quien piensa que ¿cómo Dios siendo misericordioso les va a mandar ese castigo? Sí, hija mía, es misericordioso mi Padre Eterno, pero es justo y a cada uno le da lo que se merece. Mira cuántos espíritus del mal hay en medio; las almas de los pecadores cómo están sufriendo torturas, hija mía, por sus pecados. Aquí no existe la muerte, sin embargo, en las moradas del cielo existe la vida de la gracia, hija mía. Cuantos quisieran morir para no sufrir. Mira hija mía. Mira hija mía, vas a ver una parte del Cielo para que no te horrorices, no te quede ese sabor tan malo. Hija mía, mira que felicidad, mira que dulzura, mira que paz, mira que alegría; aquí no hay envidias, no hay su- frimiento, todo es amor. Donde Yo estoy no puede haber nunca sufrimiento, hija mía, donde está Satanás con sus secuaces no hay nada más que tormentos y sufrimientos. Avísales a todos, diles que se conviertan, que no quiero que se condenen; díselo hija mía, díselo a todos.

Sé humilde, hija mía, ofrece tus sufrimientos, haz un poco más de oración. Diles a los que están contigo que estoy muy contento con ellos, que cumplan muy bien con mis mensajes, que sigan de la forma que siguen, que también son hijos predilectos míos porque han tenido la oportunidad de ver todo esto. Diles que Dios cuando hace una cosa sabe cómo la hace, dónde la hace, de qué forma. Que sean humildes también, que la humildad es la base principal para llegar al Cielo, díselo a todos, hija mía.

Sí, hija mía, verás a mi Madre, la verás un segundo. Adiós, hija, cumplid con los mensajes de mi Madre y los mensajes de vuestro Padre Celestial. Adiós."

13 DE NOVIEMBRE DE 1.981

HABLA LA SANTISIMA VIRGEN:

"Hija mía, hija mía, aquí me tienes hija mía, ¿cómo iba Yo a faltar, tu Madre gloriosa? No dudes que Yo me apareceré a ti, hija mía, me seguirás viendo. Recuerda que me haces sufrir cuando dudas de que soy Yo quien te habla. Soy tu Madre, estarás contenta, hija mía, del premio que te he dado de ver a tu madre terrena; está gloriosa en el Cielo gracias a tus oraciones. Sí, hija mía, sigue con humildad, sigue obedeciendo para que llegue ese día glorioso y te juntes con ella, hija mía. ¡Pobre hija mía!. Eres ciertamente muy ingenua, hija mía, por eso te he elegido Yo y te sostengo en mi propio Corazón para que el demonio no te trastorne. Prepara tu corazón, hija mía, para que cuando llegue el día, estés preparada.

Ya sabes, hija mía, que no me agradas, que no puedes agradarme si no eres humilde, sigue siendo humilde y que todos los que te rodean igualmente sean humildes; que sean servidores fieles a mi doctrina y que prediquen y defiendan la doctrina de mi Hijo, que sean fieles para practicarla y para predicarla; diles que se humillen, que sólo los humildes pueden agradarme, hija mía. Que todas las almas sean humildes, que todas necesitan ser humildes para que sus servicios me sean agradables, hija mía, reza por todos por toda la generación, por todos, todos son hijos míos. Hija mía, para Mí no hay políticas; mi política es el amor y la de mi Hijo la Cruz.

Diles que el que no tenga amor y no cumpla con los mandamientos de la Ley de Dios no se salvará, el prójimo está en cualquier ser humano. Yo no tengo distinción de razas, la política no va a servir para salvarse, hija mía, sino para condenarse, adiós hija mía, sé humilde hasta el último instante, sigue los consejos de tu padre espiritual, pues ya sabes hija mía que es un buen hijo de Dios, haz caso a mis consejos y a los consejos de tu padre espiritual. Adiós hija, adiós."

20 DE NOVIEMBRE DE 1.981

HABLA EL SENOR:

"Aquí me tienes, hija mía, como tu Padre que soy para ayudarte a soportar esos sufrimientos. Ofrécelo, hija mía, por la conversión de los pecadores, porque cada día son peor. Escucha bien lo que te digo, hija mía, y comunícaselo a todo el mundo. Como no cambien y sigan abusando de mi misericordia, el mundo se verá envuelto en una gran guerra, serán destruidas varias naciones, habrá muchas muertes, caerán nubes de fuego que abrasarán la tierra, todo esto será lo más horrible que se ha conocido por la humanidad.

Diles a todos que no hacen caso de los mensajes de mi Madre, ni de sus súplicas; pero que sepan todos que el castigo está muy cerca; que sepan todos también, que es mi Madre la que está sujetando ese castigo con sus lágrimas, con sus dolores. Todo lo está sufriendo por todos sus hijos, dando sus avisos, porque no quiere que se condenen; pero no le hacen caso. Diles a todos, hija mía, que el tiempo pasa y los hombres no cambian, que siguen cometiendo pecados sacrílegos y crímenes. No quieren salvarse, hija mía, son unos ingratos; diles que el juicio de las naciones está muy cerca; diles a todos que hagan oración, que confiesen su culpabilidad, que se arrepientan, que Dios va a castigar a toda la Humanidad; dará castigo como jamás se ha visto; que pidan perdón a Dios, que hagan oración, que el Padre Eterno está esperándolos; que se arrepientan de sus culpas, que en el mundo va a haber grandes desgracias y en varias naciones habrá grandes terremotos. Este es un castigo del Cielo, hija mía; están abusando de la misericordia de Dios. Que se arrepientan, que estamos avisando constantemente; que mi Madre santísima se está apareciendo en muchas partes y está dando mensajes para que se difundan por todo el mundo; y no le hacen caso.

Sí, hija mía, se están salvando muchas almas; pero hay muchos que están en pecado mortal; ofrece tus dolores por todos ellos; ayúdame a Mí también a soportarlos, a consolarme; ayuda a mi Madre también; que el Corazón lo tiene traspasado de dolor por la ingratitud de tantos pecadores que no quieren hacer caso. Sí hija mía, es muy duro, pero es preciso que sufras; es preciso que se salve por lo menos una tercera parte de la humanidad.

Sé humilde, hija mía, habla con tu padre espiritual que te dirija, no te dejes, hija mía, date cuenta, de que el enemigo está rodeando todo esto y no sabe como destruirlo.

Este mensaje, hija mía, lo puedes dar a todos mis hijos, díselo a todos, hija mía, que se arrepientan, que hagan mucho sacrificio, que hagan penitencia. Es muy importante rezar el santo Rosario todos los días. Sobre todo diles que lo hagan con mucha devoción, hija mía, que el mundo está muy mal, que con su oración se están salvando muchas almas, díselo a todos mis hijos, hija mía.

Adiós, hija mía, te doy mi santa Bendición,"

20 DE NOVIEMBRE DE 1.981

HABLA LA SANTISIMA VIRGEN:

"Hija mía, hija mía, aquí me tienes, para consolarte; aquí me tienes, estaré hasta el último instante contigo, hija mía; ofrece esos dolores por todos mis hijos, por todos los pecadores. Muchos de ellos no han conocido a mi Hijo, hija mía; no tienen culpa de estar materialmente en pecado mortal; no han tenido quien los enseñe, pide por todos ellos como Yo suplico a mi Hijo.

Sí, hija mía, tú no sabes cuantas almas están subiendo al Cielo por medio de vuestras oraciones; están subiendo en tropel luminoso, en bandas luminosas al Cielo, esto me causa mucha alegría, a pesar de que tengo mucha tristeza porque hay muchos pecadores que no quieren salvarse. Yo estoy suplicando por ellos, pero no me hacen caso; no quieren salvarse. Ya lo sé, hija mía, que estás pidiendo por los sacerdotes. Muchos sacerdotes no son dignos ni de una oración, son los que están constantemente ofendiendo a mi Hijo. Sí hija mía, algunos sacerdotes ministros de mi Hijo, por su mala vida, por sus errores, irreverencias, hija mía, por su mala disposición al celebrar los santos misterios, por el amor al dinero, al honor y a los placeres carecen de la debida pureza, hija mía. Los pecados de las personas consagradas claman al Cielo y atraen la venganza, hija mía, he aquí, que la venganza está a sus puertas, porque ya no se encuentra casi a nadie para implorar misericordia y perdón para el pueblo, no hay almas generosas; ni hay casi nadie digno de ofrecerle una víctima sin mancha al Eterno en favor del mundo. Dios va a castigar de una manera sin precedentes.

¡Ay, hija mía! Pobres de los habitantes de la Tierra y de los ministros de la Iglesia. Dios va a lanzar su castigo y nadie podrá sustraerse a tantos males juntos. Sí, hija mía, algunos sacerdotes ofenden mucho a mi Hijo; muchos de ellos no son dignos de celebrar los sagrados misterios de la Eucaristía por su falta de fe y por sus manos manchadas de impurezas. Vendrá un gran castigo sobre los tales, pues ellos tienen todavía más responsabilidad que otros, porque están condenando a muchas almas. Sí, hija mía, ciertos jefes y guías del pueblo de Dios han descuidado la oración y la penitencia y el demonio ha oscurecido sus inteligencias. Los malos libros abundarán en la Tierra; los espíritus de las tinieblas esparcirán por todas partes el relajamiento universal en todo lo que pide el servicio de Dios, hija mía. El Vicario de mi Hijo tendrá mucho que sufrir, porque durante un tiempo la Iglesia será entregada a grandes persecuciones; será el tiempo de las tinieblas; la Iglesia tendrá una crisis horrorosa. Sí hija mía, se abolirán el poder civil y el eclesiástico. Cada individuo tendrá que guiarse por sí mismo e imponerse a sus semejantes. Toda justicia será hollada y no se verá pronto por todas partes otra cosa que homicidios, odios, discordias, sin amor en la humanidad, ni en las familias.

Sí, hija mía, sí, muchos sacerdotes están destruyendo el amor a mi Hijo, muchos, hija mía; muchas almas se están condenando por el mal ejemplo de todos ellos. No quiero pensar el castigo que se les avecina. Hijos míos, ayudadlos a todos con vuestras oraciones; pedid por ellos y haced muchos sacrificios; pedid que se purifiquen sus almas, hijos míos. Mi Hijo lleva una Cruz muy pesada por todos ellos, no os importe sufrir, hijos míos, que luego, mira lo que os espera; qué maravilloso es todo esto. Aquí no hay envidias, hijos míos; aquí no hay maldades, todo es amor, todo es felicidad, todo es pureza. Sufrid, hijos míos, que vale la pena sufrir para alcanzar todo esto. Sé humilde, hija mía, ya sabes que la humildad es la base principal de todo y la soberbia es la que condena a todos los humanos, pues el infierno está lleno de soberbios, y Satanás ha formado su ejército con la soberbia. Sé humilde, hija mía, guarda obediencia a tu padre espiritual, haz caso de sus consejos. Distribuid mis mensajes por todos los lugares del mundo.

Adiós, hija mía, sé fuerte, hija mía. Adiós."

25 DE NOVIEMBRE DE 1.981

HABLA EL SEÑOR:

(Encontrándose Amparo trabajando, sufre la Pasión del Señor y recibe este mensaje): "Hija mía, ya sabes lo que te hice ayer, (rezando el santo Rosario en Prado Nuevo Amparo quedó en éxtasis como de ordinario, pero fue la primera vez que no sangró por las llagas), no creas que es una prueba; no es ninguna prueba, es como si hubieses pasado la Pasión. Lo que pasará de ahora en adelante será que sufrirás los dolores, Yo también los pasaré contigo; pero Yo derramaré mi Sangre para que con esa Sangre mía te purifiques, hija mía y te fortalezcas. Tendrás las llagas pero no se te verán signos exteriores; pero las sentirás igual que si las tuvieses. Hija mía, sé fuerte, no creas que mi Madre y Yo no te amamos, siempre te tenemos presente en nuestro Corazón. Hija mía, busca la humillación; esto es lo que principalmente te encargo muchas veces. Busca tu sencillez; es lo único que te salvará de las astucias del demonio. Hija mía, sé humilde y sé sencilla. Adiós, hija, adiós."

25 DE NOVIEMBRE DE 1.981

HABLA LA SANTISIMA VIRGEN:

"Sí, hija mía, ya me tienes aquí con mi Corazón destrozado de dolor por tantas ofensas hechas en el mundo. Hija mía, aquí me tienes para darte un mensaje:

Dile a tu padre espiritual que no tenga tantas dudas sobre lo que dije del Cuerpo de mi Hijo que no estaba consagrado. Alguna vez, acaso no se consagre el Cuerpo de mi amado Jesús, porque el sacerdote con sus manos manchadas por el pecado ha perdido la fe en mi amadísimo Hijo y no hace intención de consagrar, y durante esa Misa que está celebrando no le invoca, no está pensando en El, no baja mi Hijo, no baja porque el sacerdote no cree en El; algunos de ellos celebran la Misa por rutina, por dinero, así que dile a tu padre espiritual que no lo dude, que hay algunos sacerdotes que no son dignos de celebrar la Misa ni de tocar el Cuerpo Sagrado de Jesús; que están constantemente cometiendo muchos pecados y mi Hijo tiene un dolor tan intenso. . . Siente en su Corazón las ofensas hechas por todos ellos. A muchos los colma de talento y ellos se lo apropian a sí y se engríen, se engríen, hija mía, su soberbia los engríe y se pierden por su soberbia, pues Yo, hija mía, estoy llamando constantemente a la puerta de sus corazones y no quieren atender. Ponen resistencia, hija mía, se resisten, por eso dejo que actúe la Justicia de mi Hijo; mi Hijo los crió sin su voluntad, pero ellos son libres de salvarse o condenarse; pide por todos ellos; rezad cada día esta invocación: "Jesús mío, por vuestro Corazón amantísimo os suplico inflaméis en el celo de vuestro amor y de vuestra gloria a todos los sacerdotes del mundo, a todos los misioneros, a todas las personas encargadas de predicar tu divina palabra para que, encendidas en santo celo, conquisten las almas y las conduzcan al asilo de vuestro Corazón donde os glorifiquen sin cesar."

Esos dolores interiores ofrécelos por todos ellos, hija mía, cuando quieras algo, pídemelo. Hija mía, guíate de tu director espiritual.

Los que están constantemente martirizando nuestro Corazón son los malos sacerdotes; ofrece cuanto hagas por ellos y díselo a tu padre espiritual que tiene un mar de confusiones y de dudas. No son pruebas lo que te pasó ayer; son los signos de las llagas, sentirás los mismos dolores pero no derramarás ni una gota de sangre, tienes que fortalecerte; nos quedan muchas misiones que cumplir todavía.

Adiós, hija, adiós."

11 DE DICIEMBRE DE 1.981

HABLA EL SEÑOR:

"No temas, aquí estoy Yo... Hija mía, sé que estás sufriendo, pero como siempre te estoy diciendo, es preciso sufrir para salvar almas.

Aquí estoy Yo... Y donde Yo estoy está la cruz... Recibe esta cruz con todo respeto, hija mía, con todo respeto y amor por la salvación de tantas almas que están en pecado mortal. Ofréceselo al Padre Eterno; dile:

"Padre Eterno, por la Pasión de tu Hijo, por lo que El sufrió, por esos dolores tan inmensos, yo me uno a esa Cruz. iOh Padre mío!, iOh Padre Celestial!, mira las llagas de tu Hijo, y dígnate recibirlas para que las almas se abran a los toques de la gracia. Que los clavos que taladraron sus manos y sus pies traspasen los corazones endurecidos por el pecado. Que su Sangre los ablande y los mueva a hacer penitencia. Que el peso de la Cruz sobre los hombros de tu Divino Hijo mueva a las almas a descargar el peso de sus delitos en el Tribunal de la Penitencia. Te pido, Padre Eterno, por todas esas almas.

Por la Pasión de tu Hijo te ofrezco todos mis dolores. También te ofrezco, iOh Padre Celestial! esta corona de espinas de tu amado Hijo; por estos dolores te pido por los sacerdotes: que su vocación sea más grande, que sean puros, que sean buenos hijos de Dios, dignos de consagrar los santos misterios de la santa Misa. También te ofrezco lo que padeció tu Hijo clavado en esa Cruz, su ardiente sed y todos los demás tormentos de su agonía por todos los pecadores, para que se arrepientan de sus culpas y para que por esa perseverancia con que tu Hijo te rogó por los mismos que le estaban crucificando y con esa humildad te pedía: "Perdónalos, que no saben lo que hacen", te ruego concedas a todas las almas que tengan un gran amor al prójimo y que sean fieles a tu Hijo. Sí, Dios mío, te lo ruego porque Jesús me lo pide."

Cuando te veas afligida, hija, reza siempre esa oración. Cuando te veas triste, encomiéndate a mi Santísima Madre, que Ella te ayudará, hija mía, ¡Cuánto consuelo me das, hija, cuando cumples todos mis mandatos!.

Pídeme que te ayude, que Yo te reconfortaré, date cuenta de que al que más amo es el que más sufre. Déjate poseer por Mí y consumir. Vive por Mí, y por la salvación de las almas ofrécelo todo; no lo olvides, hija, que las almas que Yo escojo tienen que ser víctimas del dolor, pero vale la pena el sufrimiento y el dolor. Ayuda a salvar muchas almas, no consientas que se alejen de Mí. No temas, Yo no te pido nada más que buena voluntad, esfuérzate cuanto puedas para mostrar que me quieres. Date cuenta de que Yo te quiero muy pequeña, tan pequeña que puedas colocarte dentro de Mí. Se están salvando muchas almas con el Rosario, seguid rezándolo con devoción, ofrecedlo por la conversión de Rusia, porque Rusia es el flagelo de la humanidad.

Haz mucha penitencia, ofrécelo por Rusia. No mezcles políticas en mis doctrinas, no consientas que nadie mezcle políticas en la doctrina de Cristo, diles que Cristo no quiere terrenas políticas. Pide sufrimientos y pide amor, Yo estoy con la Cruz para redimirlos a todos. Pero no me hacen caso, no hacen caso de los mensajes de mi Madre. Quiero que se arrepientan, que cumplan con los santos Mandamientos, que confiesen sus culpas, que pidan perdón; que estoy esperándolos con los brazos abiertos.

No tengas miedo del enemigo; date cuenta de que soy tu Rey, no temas a los enemigos. El enemigo está rabioso; date cuenta de que se están salvando muchas almas; date cuenta de que estoy aquí para defenderte. No temas, te sabré defender; quiero que seas muy pequeña con la humildad, con la sencillez, la plenitud en la obediencia; es el aguinaldo que te voy a pedir: que seas humilde; es de la única forma que se puede salvar uno, con humildad. Mira, hija, ofrece todo por la conversión de las almas; vamos a reparar juntos las ofensas que hacen constantemente los pecadores.

Ponte de rodillas cuando te veas afligida y adora la Majestad Divina tan despreciada por los hombres; haz un acto de desagravio y repite en cada momento:

"iOH DIOS INFINITAMENTE SANTO! ME POSTRO HUMILDEMENTE DELANTE DE TU DIVINA MAJESTAD; TE ADORO, Y, POR lOS MERITOS DE TU DIVINO HIJO, TE PIDO POR El PAPA, TAMBIEN TE PIDO QUE PERDONES A TANTOS PECADORES QUE TE OFENDEN."

Y ofrece toda tu vida y tus deseos en reparación de tanta ingratitud. Pide por el Vicario de Cristo; sé constante en tus oraciones; humíllate, pide por el Santo Padre; va a sufrir mucho; Yo estaré con él hasta el último instante para recibir su sacrificio y su vida.

El mundo está al borde del precipicio; la masonería se ha metido en la Iglesia; la sociedad está próxima a los más terribles castigos. Habrá muchas muertes; habrá enfermedades; habrá grandes guerras; rezad, que la oración lo puede todo, rezad mucho por la salvación de las almas, por la salvación del mundo entero. Adiós, hija, adiós."

11 DE DICIEMBRE DE 1.981

HABLA LA SANTISIMA VIRGEN:

"Sí, hija mía, aquí tienes a tu Madre. No podía faltar tu Madre y Madre de todos mis hijos, ya lo dijo mi Hijo estando Yo al pie de la Cruz:

"Madre mía, he ahí a mis hermanos, cuídalos y ámalos." Y también dijo:

"No estais solos vosotros por quienes he dejado mi vida, tenéis ahora una Madre a la que podéis recurrir en todas vuestras necesidades."

Hija mía, cada día los humanos son peores: hasta algunos ministros de Dios, sacerdotes y obispos han descuidado la oración y la penitencia y el demonio se ha apoderado de ellos; han llegado a ser esas estrellas errantes que el viejo dragón arrastrará con su cola para destruirlos. Dios permitirá a Satanás sembrar la división entre los gobernantes, las sociedades y las familias. Habrá muchas penas físicas y morales. Dios abandonará a todos ellos y les mandará muchos castigos.

Hija mía, con tu oración y las de todos mis hijos haced que se salven muchas almas; que no se condenen; que no hacen caso. La Misericordia de Dios es muy grande; pero no quieren salvarse. Los tormentos que se aproxi- man son horribles, explica lo que ves en este momento":

Estoy viendo un planeta oscuro lleno de cieno que huele mal; veo muchos seres abominables luchando unos contra otros, blasfemando, están metidos hasta la cintura; ahora huele a azufre; se oyen gemidos por todas partes; es horrible. "Sí hija mía, mira sus rostros desencajados por los sufrimientos; no se oye nada más que lamentos; mira, no hay ni un bosque, ni un río, no hay nada más que obscuridad, tinieblas, ¿no es triste pensar que se condenan todos por su voluntad? No te creas hija m ía, que para eso les estoy dando constantemente avisos, porque no quiero que se condenen. Pero son ingratos, no quieren hacer caso.

Mira, hija mía, qué distinto es este astro; estas estrellas que están separadas de la Tierra, son las moradas en las que está la vida eterna. Mira que separación hay tan inmensa de la Tierra; mira qué lagos tan inmensos de colores; mira que almas más puras; mira que prados más llenos de bellas flores; mira qué árboles de bellos frutos como jamás has visto en ninguna parte de la Tierra. Yo creo que vale la pena sufrir para gozar aquí toda la eternidad, hija mía.

No te descuides -te sigo diciendo-, pide consejos a tu padre espiritual; él te dirigirá, mi Hijo le iluminará para dirigirte. No tengas miedo, ya estaremos aquí para dirigiros a los dos. Mi Hijo y Yo estaremos constantemente sufriendo por la perversidad del mundo. No se dan cuenta de que el tiempo se aproxima, y ellos no cambian. Hija mía, tu miseria no te debe desanimar, reconócela con humildad; pero no pierdas el ánimo, pues ya sabes que, pese a tu miseria y a tu indignidad, mi Hijo Jesús ha puesto en ti los ojos, pide mucha humildad, pero ten mucha confianza.

Sufre, hija mía, y ofréceselo todo al Padre Eterno por la salvación del mundo.

El mundo está en un gran peligro, diles a mis hijos que hagan más oración; que empiecen una nueva fase de su vida; que se marquen un horario para su trabajo y les dará tiempo a hacer oración; que ellos pueden ayudar a muchas almas; que hagan apostolado; que pidan consejo a algún sacerdote, que les aconseje de qué forma pueden hacer apostolado.

Adiós, hija mía; rezad el santo Rosario todos los días; meditad un ratito cada misterio, es aconsejable que se recen los quince misterios del Rosario, pues en cada Rosario se salvan muchas almas.

Adiós, hija; adiós, hija mía."

18 DE DICIEMBRE DE 1.981

HABLA EL SEÑOR:

"Sí, hija mía, aquí estoy, como todos los días, presente en tus dolores, en este sufrimiento; pero aquí estoy hoy también para consolarte, para animarte a soportarlos.

El mundo cada vez está peor. ¿Qué más he de hacer para que se salven? Están cometiendo crímenes, pecados de impureza, sacrilegios..., el mundo está invadido de pecado. Date cuenta de que no hay nada más que perversidad, no hay amor al prójimo, no hacen caso de los avisos; estoy avisando constantemente, pero cierran sus oídos.

El castigo está muy cerca. ¿De qué forma se van a purificar el mundo y mi Iglesia?

Estoy dando muchas oportunidades y voy a arrancar de cuajo toda la mala hierba y preparar un renacimiento esplendoroso para el triunfo de mi misericordia.

Daos cuenta de que Dios Padre va a enviar dos castigos muy grandes. Uno en forma de guerra, revoluciones y peligros revolucionarios. Y el otro enviado por el Cielo: Vendrá sobre la Tierra una oscuridad intensa que durará tres días y tres noches. Nada será visible; el aire se volverá pestilente y nocivo, y dañará, aunque no exclusivamente a los enemigos de la religión; durante los tres días de tinieblas la luz artificial será imposible; sólo las velas benditas arderán durante estos días de tinieblas; los fieles deberán permanecer en sus casas rezando el santo Rosario y pidiendo a Dios misericordia.

Todos los enemigos de la Iglesia, visibles y desconocidos, perecerán en toda la Tierra durante esta oscuridad universal con excepción de algunos que se conviertan.

Cuando esto suceda San Pedro y San Pablo intervendrán para elegir un nuevo Papa. Mira (Aquí, Amparo ve la Tierra envuelta en llamas, muchos muertos y la mayor parte de los edificios hundiéndose), se verá la Tierra en- vuelta en llamas, se hundirán numerosos edificios de la tierra y el cielo parecerá que está agonizando. Millones de hombres morirán por el hierro; unos en guerra, otros en lucha, otros millones perecerán de muerte imprevista. Esto ocurrirá cuando parezca que la Iglesia ha perdido los medios humanos de hacer frente a la persecución.

Date cuenta, hija mía, de que la ira de Dios Padre tiene que descargar muy pronto porque el Padre Eterno está muy enfadado. No hacen caso y el cáliz se está derramando, está lleno hasta el borde. Descuidan la oración en la Iglesia algunos obispos, algunos sacerdotes; algunos de los ministros de Cristo no tienen fe. Por eso vendré mandado por mi Padre Celestial, haré un acto de justicia y de misericordia hacia los justos. Ordenaré a mis ángeles que todos mis enemigos sean muertos; de momento los perseguidores de la Iglesia de Cristo y todos los hombres dados al pecado perecerán; la Tierra quedará como un desierto.

Entonces será la paz y la reconciliación entre Dios y los hombres. Yo seré servido, adorado y glorificado; la caridad brillará por todas partes; los nuevos reyes serán el brazo derecho de la Iglesia. El Evangelio será predicado por todas partes y los hombres vivirán en el temor de Dios. Mi santa Iglesia será fuerte, humilde, piadosa, pobre, celosa imitadora de las virtudes de Jesucristo; pero hay que pedir, hay que rezar mucho para que se den oportunidades a más almas, que pidan perdón de sus pecados, que hagan penitencia.

Tú, hija mía sufre tu pasión, imítame, esos dolores salvan muchas almas; mira lo que sufro; mira qué cuadro de dolor (durante el éxtasis Amparo ve unas escenas de la pasión del Señor). iEs horrible, esto es horrible! ¡Ay, qué dolor!.

Sí, hija mía, esto constantemente lo estoy sintiendo Yo por los pecadores, por la perversidad del mundo, por los pecados de impureza.

En otro momento seguirás viendo toda la crueldad que hicieron conmigo. Ya sé que estás sintiendo esos dolores tan profundos, pero ofrécelos por la salvación del mundo; también ofrécelo por la conducta del clero y la relaja- ción futura de los conventos; por todos mis sacerdotes; por los pecados de impureza que algunos están cometiendo constantemente.

Han descuidado la oración, tienen olvidadas las cosas de Dios; ellos con sus oraciones podían salvar muchas almas.

También pide por la conversión de Rusia. Rusia sería convertida si los obispos atienden los deseos del Padre Celestial y emprenden una verdadera reforma en el clero, pues en mi Iglesia hay muchas políticas, y las políticas desvirtuan mi religión católica. En muchos conventos se está destruyendo la fe católica y no me hacen caso; pero, si no hacen caso, Rusia será una vez más el castigo con que Dios les castigue fuertemente. No hacen caso, tienen amor al dinero. Viven como el rico avariento. Ofrece por sus almas la víctima Divina al Padre Eterno. Esos dolores sirven para purificación de muchas almas.

Ese dolor que sientes es una centella de mi Corazón que lo tengo traspasado por la ingratitud de tantos pecadores. Cuando lo sientas muy fuerte cuida de ofrecerlo por esas almas que no quieren saber, que quieren condenarse por su propia voluntad. Hija, ofrece todo al Padre Eterno en unión de mis sufrimientos, de mi muerte en la Cruz, de los dolores de mi Madre; ofrécelo todo por la salvación del mundo en unión mía. Todos los días te daré dos horas de agonía, ofrécelas por los sacerdotes, que estoy constantemente sufriendo por ellos. No tengas miedo de sufrir; el sufrimiento es un tesoro que luego te lo recompensarán. Quiero que hagas mucha penitencia y que reces con mucha devoción. No dejes de recibir mi Cuerpo, que Yo te confortaré. Tampoco dejes de pedir consejos a tu padre espiritual, que te dirija, ya parece que se le van quitando las dudas; Yo le iluminaré para que te dirija, reza por él, que también lo va a necesitar mucho; pero cuanto más le persigan, cuanto más os calum- nien, más cerca estáis de Dios. Daos cuenta de que Yo vengo para sufrir juntos; Yo he sufrido esas calumnias, esas impurezas que hicieron conmigo, esas blasfemias. . .

En un segundo podría haber destruido el mundo; pero no lo hice; quise redimir a la humanidad para que se salvasen todos; pero los ingratos me corresponden clavándome cada día. Son unos desagradecidos, no quieren escuchar los mensajes; pide por ellos, que se salven todos.

Adiós, hija te doy la santa Bendición."

18 DE DICIEMBRE DE 1.981

La Santísima Virgen nos dice por medio de Amparo: "Hija mía, hija mía, créeme, siempre estoy contigo, hija mía. Sí, haz todo lo que mi Hijo te manda; ámale, agradécele todo lo que te ha dicho, el favor que te ha hecho llamándote y escogiéndote como instrumento suyo. Amale mucho.

Date cuenta de que El también está sufriendo contigo. No te dejes guiar por tus propias fuerzas, sino en unión con Jesús. El te dará la fuerza necesaria y Yo te ayudaré. Esto lo hacemos constantemente con muchas almas. Esto que te estoy diciendo a ti se lo he dicho a otras almas anteriormente. Sé constante en la oración. Rezad el santo Rosario con devoción; ofrécelo por la salvación del mundo y por la salvación de las almas.

Hay que hacer mucho sacrificio y mucha penitencia. Hay que visitar mucho el Santísimo Sacramento, pues mi Hijo está muy triste y muy sólo; pero antes hay que ser muy buenos. Díselo a todos: hay que confesar las culpas; que se confiesen y se arrepientan; que lo hagan, que queremos que os salvéis todos. Si no lo hacéis vendrá un gran castigo para toda la humanidad. Haz que se conozcan mis mensajes por cualquier parte del mundo, pues estoy dando muchos avisos. Hay sacerdotes, obispos, cardenales, y parte del clero, que van por camino de perdición y por ellos se están condenando muchas almas. Hay que rezar por ellos. Ofrece estas dos horas de agonía por ellos. Diles a todos que pidan perdón al Padre Celestial que los está esperando con los brazos abiertos. Diles que recen las tres partes del Rosario, los quince misterios diariamente; que lo ofrezcan por la salvación de las almas, por la conversión de los pecadores.

El mundo está en un gran peligro.

Adiós, hija mía, sé muy humilde: no olvides que eres nada, que únicamente con la misericordia de Dios puedes ser algo; ten confianza. Date cuenta de que nada puedes; déjate guiar. Da gracias a Dios diariamente.

Adiós, hija mía, adiós."

25 DE DICIEMBRE DE 1.981

¡Ay, ay, Señor! ¡Ay, Dios mío! (Amparo pasa unos momentos de intensos dolores).

"Sí, hija mía, ya estoy aquí; ya vengo a hacerte compañía; los dos estamos juntos con la cruz; colócate junto a Mí, junto a mi pecho, a Mí para defenderte del enemigo; pero tú también defiéndeme de los ultrajes e insultos de que fui víctima en la corte de Herodes. Contempla la vergüenza y la confusión que allí pasé al oír las risas, las burlas que este hombre lanzaba contra Mí. Ofrece sin cesar tus actos de adoración y de reparación y de amor para la salvación de las almas. Hoy me vas a consolar. Te voy a dar un mensaje, pero este mensaje no va a ser muy largo. Hoy quiero que me consueles porque en estas fechas se condenan muchas almas: Quiero que no te separes de Mí; pídelo a mi Padre que perdone a tantas almas ingratas que le están ofendiendo; dile también que con tu pequeñez estás dispuesta a reparar las ofensas que recibe; dile también que aunque eres una víctima muy miserable, que te cubra con la sangre de mi Corazón. Pide perdón para todas esas almas, une tus sentimientos al celo y al ardor que me devora; no quiero que esas almas se aparten de Mí; las amo tanto aunque me están ofendiendo constantemente; las amo y quiero decirles a todas que quiero que sepan que estoy sufriendo por todas ellas; si supieran la predilección que tengo por esas almas que piden perdón de sus culpas y que se arrepienten.

No me dejes solo, date cuenta de que hay muchos que me tienen olvidado y hay tantos que se preocupan sólo de divertirse y no se preocupan de su alma; hasta mis propias almas escogidas me abandonan y me dejan solo días enteros; aunque las hablo no quieren escucharme porque su corazón está demasiado apegado a las cosas de la tierra. Tú no sabes, hija mía, cuánto consuelo siento con esas almas cuando me hacen compañía; no se pueden figurar hasta qué punto las ama mi Corazón.

Hay almas que son unas grandes pecadoras, pero veo que se arretienten y estas almas son las que verdaderamente llevan mi Cruz. ¡Qué alegría cuando esas almas confiesan sus culpas y qué alivio siento sobre mis sufrimientos cuando se arrepienten esas almas que han pecado tanto!. Muchas son las que aman de veras. Sí, hija mía, ¡qué dolor tengo cuando veo que hay muchas almas que no quieren aceptar mi cruz! Por eso tenemos que sufrir los dos juntos para ayudar a esas almas que no se quieren arrimar a Mí. Pide a mi Padre Celestial y dile cuando tengas esos sufrimientos:

"Oh Padre mío, Padre Celestial, te ofrezco estos dolores y estos sufrimientos y esta soledad para que te dignes perdonar y sostener a esas almas cuando pasen del tiempo a la eternidad."

Ya verás, hija mía; te doy esta cruz; verás qué sufrimiento; cuenta, cuenta lo que sigues viendo en mi pasión. Hoy jesús sigue por el camino todo lleno de piedras con la cruz al hombro. ¡Ay, está todo lleno de sangre! ¡Ay, ay, ay, ay! Los verdugos le vuelven a dar golpes, le vuelven a empujar con la cruz; el Señor no puede más. ¡Ay, va andando, tropezando, le van dando latigazos! iAy, ay, lo que pesa! ¡Ay, si no puede tampoco! ¡Ay! El hombro derecho lo tiene todo ensangrentado; le han tirado de la ropa; le han roto la túnica; le caen chorros de sudor con sangre por toda la cara. iCómo sufre el Señor! Mira a todo el mundo; nadie se compadece de El. Hace muecas de dolor; nadie tiene compasión de El. ¡Ay, cómo le miran con rabia! Tiene mucha fatiga; se cae, se cae debajo de la madera; le levantan esos hombres fuertes; a tirones le rompen la ropa; se le ve la espalda llena de sangre; le faltan los trozos; le dan patadas para que se levante. ¡Ay, los vestidos se le vé los tiene pegados en las heridas! Le agarran del cuello; le tiran del pelo; le dan con un látigo sobre el cuerpo; con los puños cerrados le dan golpes en la cara; le vuelven a dar patadas; vuelve a caer la cruz encima de El; vuelve a sangrar a chorros; la cara le cae sobre la tierra, sobre las piedras iAy, cómo sangra, cómo tiene la cara llena de polvo, llena de barro; no parece mi Jesús siquiera!

Viene la Virgen, le está viendo de esta forma; la Virgen se agarra el pecho; se marea la Santísima Virgen; la cogen entre dos mujeres; el Señor la mira, le dice: Madre mía, no sufras. ¡Qué dolor más grande! ¡Ay, qué dolor! ¡Ay! La Virgen le mira con los ojos muy abiertos; el Señor no la puede mirar, tiene los ojos que no los puede abrir; los tiene ensangrentados. ¡Qué cara tiene! ¡Ay, Señor! ¡Qué dolor siento! ¡Ay! El Señor sigue andando con la cruz, la Virgen sigue detrás de El; no puede más, se dice uno a otro de los verdugos: este hombre va a morir antes de llegar al Calvario. Entonces llaman a un hombre que sale de entre todos los que hay allí y le dicen: ¿Cuánto nos cobras por llevar la cruz, ayudarle al Nazareno a llevar la cruz? ¡Ay, Señor!, se llama Simón, ha cogido la cruz del Señor, se ha vuelto a caer el Señor, le escupen otra vez, le dan golpes, el Señor mira otra vez a su Madre; su Madre le sigue llorando, agarrada a las dos mujeres. ¡Ay, el hombro le tiene todo destrozado! Mira hacia todos; todos se están riendo de El. iAy, que suplicio le están dando Dios mío! ¡Ay, ay! Le dicen: Vaya un Rey que no puede ni con un madero. ¡Ay, ay, yo no puedo ver más esto! ¡No puedo más verlo! iAy, no puedo Señor!. Sí, hija mía, ya lo sé que estás sintiendo el mismo dolor. Todo por la humanidad, esta humanidad tan vacía. Date cuenta de que mi boca no se abrió para nada durante las afrentas de que fui víctima en mi pasión. Y sigo sufriendo durante todos los días por tantos pecadores; y con este sufrimiento no tengo más deseo que el de salvar almas y el de glorificar a mi Padre y devolverle la honra que el pecado le había quitado, y no pienso nada más que reparar las ofensas de los hombres. Por eso me someto constantemente con profunda humildad a todo lo que El dispone. Hago su voluntad.

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